juego de tablero hecho en casa basado en el videojuego favorito de mis hijos

Tu videojuego sin cables ni pantallas

¿Qué podemos hacer si nuestros hijos quieren estar enchufados a la videoconsola todo el día?

En las últimas semanas los niños han desarrollado una ligera adicción a los videojuegos, en especial al Mario Party 9.

El juego no me disgusta. Los niños tienen que cooperar para llegar a la meta del tablero y también para vencer a los villanos. Desarrolla destrezas de atención, ya que deben seguir las instrucciones, que se muestran en imágenes o escritas. También  trabaja las matemáticas pues te ofrecen varios dados y has de calcular cuál elegir dependiendo a donde quieras llegar.  Y lo que más me gusta: hay mucho de azar a la hora de ganar o perder, puedes ir ganando con muchas estrellas y perder la mitad en una sola casilla. Esto les resta presión a los niños y no les hace preocuparse en exceso si pierden ya que no depende de ellos. Es un videojuego que  recomiendo por todo esto y porque es francamente entretenido.

Pero eso de desear a todas horas jugar no me gusta nada y no suele pasar.

Por norma general no somos muy de castigar en esta casa, más que nada porque consideramos que “cuanto más les niegas algo, más lo desean”. Por eso, en el caso de que veamos la necesidad de castigar, solemos castigar con cosas como: “te quedas sin helado” o “ya no vamos al cine mañana”. De esta forma, además de portarse genial, desean cosas que disfrutamos todos juntos y las valoran más al obtenerlas.

Pero mi padre ha estado aquí unos días y como buen abuelo de métodos anticuados, les castiga sin videojuego, televisión, Tablet o chucherías. Tremendo error.

En vista de lo insistentes que eran con la pregunta: ¿podemos jugar a la Wii? y harta de responder que no y explicar que hay que gestionar bien el tiempo que pasan en la videoconsola y la frecuencia con la que juegan; les propuse crear nuestro Mario Party  y les pareció una idea genial.

Así que, los tres nos tiramos al suelo con cartulinas y rotuladores y comenzamos a planear cómo debía ser, que pruebas querían que tuviese, qué elementos del juego querían incluir (pocos negativos, que a nadie le gusta perder), etc.

Lo probamos en modo rústico, hecho con cartulinas y rotuladores y luego lo mejoré en el ordenador, imprimí y plastifiqué.

Es muy sencillo de jugar:

Nosotros jugamos poniendo las tarjetas en el suelo de forma aleatoria, cada una en una baldosa, en total son 20 casillas:

  • 4 tarjetas de ¡Minijuego para todos!, con un pequeño reto en cada una de ellas y que suman 10 estrellas para el que quede 1º en la prueba y 3 para el que quede en 2º lugar.
  • 3 tarjetas de 3 puntos estrella
  • 3 tarjetas de 5 puntos estrella
  • 2 tarjetas de 10 puntos estrella
  • 2 tarjetas de seta: tira otra vez
  • 2 tarjetas de flor: tira y avanza hacia atrás
  • 1 tarjeta Bowser: regala 5 estrellas
  • 1 tarjeta Bowser: un turno sin tirar
  • 1 tarjeta Bowser: Os quedáis todos con 10 estrellas
  • 1 casilla Bowser prueba final, con un reto. Ellos dejaron el minijuego más relajado como reto final.

Lanzas un dado y te vas moviendo por el tablero y sumando estrellas. Un adulto lleva la cuenta en un papel o pizarra de las estrellas de cada jugador, la casilla en la que se queda al abandonar el tablero para realizar un minijuego y otros datos como el tiempo obtenido en minijuegos cronometrados.

Jugarlo en el suelo tiene un atractivo especial, ya que los niños se convierten en los protagonistas del juego y pueden seleccionar el personaje que más les guste y meterse en el papel, desarrollan la imaginación, la dramatización y hacen ejercicio pues se están moviendo constantemente, tanto en el tablero como en las pruebas.

También se pueden colocar en la mesa creando un tablero y jugar con fichas.

¿Qué os parece? ¿Os gustaría probar?

Os aseguro que vuestros niños preferirán, al menos durante unos días, el juego de tablero al videojuego Wii.

Podeis encontrar el juego haciendo clic aquí.

¡Disfrutadlo!