respeto el mejor regalo

12 cosas que debes evitar decirle o hacerle a tu hijo/a

Hoy te traigo este mensaje dirigido a los adultos que no cuidan lo que dicen o hacen a sus pequeños, argumentando: “no se enteran” o “no se acordarán cuando sean mayores”.

¿En serio? Somos adultos, adultos capaces de aprender lo que nos propongamos.

¿Me estás diciendo que no puedes evitar unas cuántas frases o acciones que pueden afectar de por vida a tu hijo? 

sello en el que se lee la palabra Frágil

No soy psicóloga pero como en casi todo lo que escribo, parto de mi experiencia personal y mi capacidad de, ahora como adulta y madre, observar e identificar todo aquello que me dijeron o hicieron mis padres y que, aún a día de hoy me afecta:

1. Etiquetar a tu hijo o hija.

Los niños/as son lo que les decimos que son, a todos nos cuesta describirnos y saber con certeza cómo somos y en su caso pasa exactamente igual.

Los adultos proyectamos una imagen de los niños y ellos la captan y la aceptan.

Si tú describes a tu hija como alguien sensible en exceso y llorona, la imagen que ella va a recibir es esa y tan sólo por satisfacer tu manera de verla, va a ser así para siempre, aunque esas características te irriten.

Si estás constantemente riñendo a tu hijo por lo mal que se porta, o diciéndole que es un desastre con sus cosas, espera ni más ni menos que lo que transmites: esto se conoce como efecto Pigmalión.

2. Decirle que no le quieres.

Por favor, es tan cruel. Deben sentir que tu amor es incondicional y saber que papá y mamá también se enfadan pero les siguen queriendo a pesar de no poder evitar el enfado.

3. Esperar que se comporten como adultos.

Permíteles ser niños.

Tienen su forma de ver el mundo, su manera de percibir el tiempo y sus necesidades.

No le obligues a crecer antes de tiempo.

Cuando quieras darte cuenta habrá crecido y no habrás disfrutado de su infancia porque se la habrás robado.

No quiero decir que no le enseñes a hacer cosas de adulto, como ordenar, limpiar o tener responsabilidades, todo esto es compatible con el juego y la diversión.

Es muy importante que jueguen.

4. Intentar que no cometan errores.

Tienen que equivocarse, es una de las mejores formas de aprender.

Enséñales a ser constantes, a no rendirse cuando se han equivocado y a perseguir lo que quieren hasta alcanzarlo.

Si realmente quieres evitar que cometa errores más vale prevenir con tiempo que prohibir en el momento.

5. Prometer cosas que no vas a cumplir.

Si lo haces no confiarán en ti, pues les habrás demostrado que nunca haces lo que dices que piensas hacer.

Sobretodo evita este punto si lo que prometes es algo que ellos/as desean mucho, como ir a Disney o cualquier otro parque de atracciones.

6. Recriminarles todo lo que te deben.

Son tus hijos, no te deben nada.

Los deseaste y los tuviste, es tu deber mantenerles, vestirles, educarles, alimentarles y amarles con locura hasta el día que mueras, porque aún cuando sean adultos te van a necesitar y tú eres quien se debe a ellos.

Eso sí, que no te engañen, eso de estar en casa de mamá jugando a videojuegos a todas horas con barriga cervecera y 38 años es abuso.

En este caso le ayudas más echándole de casa o buscándole una vida.

7. Recriminarles haber nacido. 

Existen personas, por desgracia las he visto y oído,  que tienen para sus hijos sutilezas similares a las que siguen (texto que contiene palabras malsonantes):

“Mala p*j* me hubiera hecho en lugar de teneros”

“Si os hubiera tirado por el wáter más hubiera ganado”

“Mejor hubiera criado cuatro marranos a cuatro hijos”

“Si tu madre se hubiera cosido el c*ñ* viviríamos como reyes”

Majo ¿eh?

Esto hace que el niño/a se vea a sí mismo como un gran problema para su familia, alguien que todo lo destruye y crecerá con esa idea en su cabeza.

No se lo hagáis a vuestros hijos e hijas porque es horrible, doloroso para los niños/as y cuesta mucho superarlo cuando eres adulto.

8. Presionarles.

Si sacan notables y tú quieres sobresalientes, se siente.

Puedes sugerirle que se esfuerce más, transmitirle un mensaje positivo como:

“estas notas están genial, ¿crees que puedes hacerlo mejor?”

Pero nunca le digáis “no quiero notables, quiero sobresalientes”.

Al fin y al cabo las notas y los estudios son suyos.

Si presionáis demasiado en este tema es como si le dijerais: todo tu esfuerzo no vale nada a no ser que saques sobresalientes.

Y este mensaje terminan por traducirlo como: saque las notas que saque mis padres no van a estar satisfechos ni a valorarlo.

Por consiguiente se reduce el esfuerzo y la motivación y en consecuencia las notas, los padres se defraudan, los hijos/as se rebelan y ahí tenéis un nuevo episodio de Hermano Mayor.

sello con la palabra Approved, aprobado

9. Pasarse prohibiendo.

Prohibir hace crecer el deseo por saltarse las normas establecidas.

Además si les prohíbes según qué cosas, tarde o temprano se tomarán la revancha e incluso irán más allá.

Si les prohíbes los videojuegos lo desearán más y el día que les permitas jugar lo cogerán con ganas, no querrán dejarlo y te montarán un numerito dramático-escandaloso. 

Siendo adolescentes si les prohíbes salir de noche, se escaparán, llegarán tarde, o el día que les levantes la prohibición te la tendrán jurada y saldrán para no volver en dos días.

Que les quiten lo bailado.

Es más sano permitirles hacer progresivamente y con alguna que otra norma que no dejarles hacer nada y en cuanto puedan hagan todo de golpe.

12. Demostrar que eres flexible o débil.

Imaginad que les habéis castigado sin ver la televisión y viene la abuelita a casa.

De pronto vuestra actitud cambia y os volvéis permisivos, levantando el castigo por el qué dirán.

A la larga los niños/as aprenderán a saltarse las normas en estos momentos débiles y se volverán unos pequeños tiranos.

Entonces nos será muy difícil retomar el control que nos otorga el papel de padre/madre.

11. No educarles en valores.

Por favor, desde pequeños intentad que aprendan a ponerse en el lugar de los demás.

Hay una frase muy sencilla que aporta mucho:

“¿Cómo te sentirías tú?”

Aplicable en muchos ámbitos como la escuela, las relaciones sociales o la relación de los seres humanos con su medio.

Por ejemplo si tu hijo aplasta un insecto decirle:

“Imagina que eres muy chiquitito y llega un señor muy grande y te aplasta ¿Cómo te sentirías?”.

Os aseguro que funciona porque suelo usarla con mis hijos bastante a menudo.

12. No aceptarles y respetarles tal y como son.

Es básico.

Ya sabes, si haces o dices alguna de estas 12 cosas a tus hijos/as debes cambiarlo por su bienestar emocional con el fin de que sean en un futuro grandes personas adultas y no zombis empastillados carne de cañón para psicólogos y psiquiatras.

La salud mental es algo que hay que cuidar desde pequeños.

¿Qué opinas?